Nuquí, Termales y Arusí

En la costa del Chocó, donde la selva se encuentra con el océano sin barreras ni intermediarios, aparecen Nuquí, Termales y Arusí, tres lugares que muestran diferentes facetas del Pacífico colombiano:

Nuquí

Nuquí es el punto de llegada para la mayoría de los viajeros y, aunque es pequeño, tiene una energía activa gracias a la vida local que gira alrededor del mar. Desde allí se organizan recorridos en lancha hacia playas remotas, salidas de buceo, caminatas por la selva y, en temporada, excursiones para avistar ballenas jorobadas. Entre julio y octubre estos gigantes marinos se acercan a las aguas tranquilas de la región para reproducirse, y verlas aparecer entre la neblina es una experiencia que marca el viaje completo.

Termales

A media hora en lancha está Termales, un sitio que lleva su nombre por las aguas minerales que brotan de la montaña y forman pozas naturales frente al río. Aquí la vida es más silenciosa, más lenta. El pueblo tiene una playa larga y casi vacía donde los pescadores salen al amanecer y las aves sobrevuelan la costa sin prisa. Quienes llegan suelen pasar el día caminando entre la playa y la selva, visitando cascadas escondidas o descansando en las aguas termales mientras escuchan el sonido constante del mar. Es uno de los lugares más recomendados para ver ballenas desde la orilla, especialmente cuando la marea está alta y los animales se acercan mucho a la playa.

Arusí

Más al sur se encuentra Arusí, un caserío al que solo se accede por mar y donde la sensación de aislamiento es parte del encanto. Las playas son extensas, rodeadas de palmeras y casi siempre vacías, y el contacto con la comunidad es directo y sencillo. En Arusí se pueden recorrer senderos que conectan con la selva, visitar proyectos comunitarios de conservación, navegar por ríos entre manglares y, si el clima lo permite, practicar surf en olas suaves y constantes. Durante la temporada de ballenas, algunas familias locales ofrecen salidas en embarcaciones pequeñas, lo que permite vivir el avistamiento de forma íntima y respetuosa, sin multitudes ni motores grandes.