A 18 kilómetros de Salamina, San Félix ofrece una experiencia más rural y silenciosa, rodeada de colinas, neblina y fincas cafeteras. Este pequeño pueblo conserva la autenticidad del campo caldense, con gente amable y tradiciones campesinas vivas.
Desde aquí parten caminos hacia algunos de los paisajes más impresionantes de la región, como el Valle de Samaria, hogar de las altísimas palmas de cera del Quindío.
Es un lugar perfecto para quienes buscan tranquilidad, contacto con la naturaleza y una mirada genuina al mundo rural andino.